Una reforma integral que consiguió más elegancia y modernidad, cocina y baños irreconocibles y máxima funcionalidad sin ampliar un centímetro.
La arquitecta Josefina Torello convirtió este departamento clásico de 100 m2 en un hogar actualizado y funcional para una familia con hijos.
«Se trató de una demolición casi completa, solo se dejaron los pisos de parquet y algunos muros. La transformación fue completa y total, desde instalaciones hasta interiorismo«, nos cuenta Josefina.
Una cocina integrada funcional que se anima a los toques de color
El sector cocina contaba con un increíble potencial que no se estaba aprovechando en su totalidad. La arquitecta resolvió demoler todo el espacio para generar cocina + comedor diario + baño de servicio + lavadero. Una solución cómoda y funcional que se corona con sutiles toques de color y detalles elegantes.
«Los muebles de la cocina se pintaron en un azul petróleo espectacular, súper moderno. El resto del mobiliario se dejó en blanco con detalles en madera, tiradores negros y molduras, para así lograr ese toque clásico y elegante«, explica Torello.
Y agrega que también se le dio especial atención a la iluminación. En este caso, se apostó por un riel con cabezales en el techo y tres apliques de pared iluminando sobre la barra. En estantes y vajillero, iluminación con tiras de led.